
Escribir,
solo por escribir, soñar despierto, mientras, por la ventana suena el camión de
la basura.
Y
miro un cielo que no veo, lleno de estrellas que supongo.
Y
mientras yo suelto letras sobre este estúpido ordenador, lleno de mis mas profundas miserias, un simple texto, al cual ni yo mismo encuentro sentido alguno.
Tu, en la cama, durmiendo, mientras te veo tu cuerpo apenas se distingue mezclándose entre la
luz del comedor, y la amarillenta y sucia luz de esa farola que tanto te molesta.
Y
yo ¿que hago aquí que no estoy a tu lado? te diré lo que hago, estoy jugando con el patético control de
la tele, sin ver, sin escuchar nada, solo esperando a que me llegué de sorpresa
eso que llamamos sueño, mientras recuerdo las desgargantes cosas que sucedieron en el día.
Por
debajo de esa sabana, que siempre te echas por encima, debido a no se que
manía infantil, puedo distinguir parte de tu figura acurrucada, emitiendo esos
ronquidos que tanto me molestan, pero que seguro echaría de menos.
Mírame, sigo
jugando con las palabras, con las letras, intentado no decir nada, pero que a la
vez, se entienda todo.
Si, ya se, y me consta que, quizás, escribir solo por escribir, es para mi, escribir,
lo que siento, por ti... no, ya no soy amigo de eso versos encadenados de niño
enamorado, que solo sirven para conjugar versos en ado y ido.
No,
ya no me gusta escribir a la luna, ni a tus ojos para parecer romántico o un poco original.
Mi corazón ya es un poco viejo para recurrir a las mentiras que se esconden detrás de todoas esas memeces...
Hoy quizá solo quiero expresar, decir y comentar todo aquello que pasa en mi cabeza, el tiempo y la distancia, que calcomen todo entre nosotros, mientras siento tu piel fría rozar la mía entre cada sábana de esta interminable cama, tú con la misma frialdad del día en que nos conocimos, con la misma frialdad que nos lleva al inevitable final.
Hoy quizá solo quiero expresar, decir y comentar todo aquello que pasa en mi cabeza, el tiempo y la distancia, que calcomen todo entre nosotros, mientras siento tu piel fría rozar la mía entre cada sábana de esta interminable cama, tú con la misma frialdad del día en que nos conocimos, con la misma frialdad que nos lleva al inevitable final.