
Me siento realmente bien, una gran alegría radica en mi desde ese día en que te volví a ver, quiero salir y pasar todo mi tiempo contigo, nuestra amistad ha incrementado al punto en que somos inseparables. Pasé tres largos años esperando a que este día llegara, tres años llenos de momentos tristes y solitarios, no te imaginas lo que tu partida causo en mi vida , pero estoy seguro de que ahora todo se recompensara.
Recuerdo todo, todo lo que hacíamos, todo lo que decíamos y a lo que jugábamos, recuerdo también el momento en que nos distanciaron... Teníamos 16 años, ambos del mismo mes, del mismo año, estudiabamos en distintas escuelas, recuerdo que antes de que te ausentaras de mi vida todo era perfecto, salíamos a divertirnos como cualquier par de amigos solo que nuestra relación era de lo mejor, tu como siempre, sincera, amable, carismática y bonita, también recuerdo como me hacías caras y te ponías como león cuando me veías platicando a solas con otra amiga, todo ello producto de tus celos. Solo eramos amigos, los mejores amigos, nunca se nos ocurrió ser mas que eso, sin embargo parecíamos novios.
Recuerdo cuando te conocí fue al terminar esa clase la que solíamos ir por las tardes, hermosos recuerdos inundan mi mente, todos son geniales, absolutamente todos... Hasta ese día, ese día en que tu te fuiste lejos, recuerdo que semanas antes de que te marcharas tuviste problemas con tus padres porque tus calificaciones en la escuela habían bajado, tus papás pensaban que el motivo de eso era que tu y yo pasábamos mucho tiempo juntos y que por eso no ponías atención a la escuela, tu les insististe en varias ocaciones que yo no era la causa, tus papas no te creyeron y empezaron a prohibirte salir por las tardes, casi ya no nos veíamos pero eso no impedía nuestra amistad, día y noche, a todas horas recibía mensajes de texto en mi móvil, todos eran tuyos, nuestras ganas de salir y vernos eran tan grandes que solíamos mentirle a nuestros padres para que nos dejaran salir, tu con que ibas a la biblioteca y yo con que iba a hacer un trabajo en equipo, en esas tardes aprovechábamos para platicar y divertirnos juntos, yo sabia que eso no podía ser así por siempre.
A la siguiente unidad tus calificaciones habían aumentado pero aun no satisfacían a tus papás y sin pedir tu opinión y sin siquiera comentarte ellos te inscribieron en otro bachillerato, en otro estado, recuerdo todo lo que dijiste, se que en verdad no querías irte, ellos te obligaban. Cuando me diste la mala noticia no te creí, lo tomé como un juego hasta que me miraste fijamente a los ojos y dijiste que no estabas bromeando, en ese momento no supe que hacer, mucho menos que decir, solo te abrace y un gran silencio se apodero del lugar, en una semana un autobús salía con rumbo a tu destino, a tu nueva escuela, a pesar de todo eso no evito que esa semana la pasáramos de maravilla, prometimos que nunca dejaríamos de llamarnos o enviarnos mensajes de texto, que disfrutaríamos esa ultima semana y así fue, le pediste a tus papás que aunque sea te dejaran salir esa semana para despedirte de tus amigas y amigos pero todo el tiempo estuviste conmigo, nos divertimos como nunca lo habíamos hecho, hasta que llego el día... Viernes 2 de Junio del 2006, te acompañe a la estación y unos minutos antes de partir. me abrazaste, me abrazaste tan fuerte que aún puedo sentir esa sensación tan especial por todo mi cuerpo, ambos comenzamos a llorar, corrían lágrimas por nuestras mejillas, una tras otra, finalmente me dijiste:
-Nunca me olvides, yo nunca te olvidaré.
Yo te dije que nunca lo aria y que pronto nos volveríamos a ver, te despediste con el acostumbrado beso en la mejilla y subiste al autobús...
Unos días después salí por la noche a caminar y mientras caminaba por una calle obscura tres sujetos armados aparecieron de la nada, me despojaron de mis pertenencias, incluyendo mi celular y con eso todo contacto contigo, había perdido tu numero, tus fotografías, lo único que prelacía en mí era tu recuerdo, el dulce recuerdo de tu rostro y los bellos momentos que pasamos juntos. Pasé varios meses intentando establecer algún tipo de contacto contigo pero, todo fue en vano.
Finalmente me resigné a que nunca volvería a verte, ni siquiera a saber algo de ti, así pasaron los días, meses y años, aún así siempre estabas en mi pensamiento, día y noche, incluso te soñaba, los días eran grises, ya no me divertía, no salía, mis calificaciones en la escuela disminuyeron, todo era pésimo... Pero pasó algo, algo que cambió todo, algo que me devolvió la sonrisa al rostro, hace unos días exactamente el Martes 2 de Junio del 2009 (tres años después de tu partida) decidí salir a caminar a los lugares que solíamos frecuentar y me quedé sentado en aquel árbol donde platicábamos por horas, cerré los ojos y escuché una voz que me llamaba, era una voz tan linda que de solo escucharla sentí algo por todo mi cuerpo, algo muy lindo, abrí los ojos y ahí estaba una niña, una niña muy hermosa, carismática, y sincera, esa niña, eras tu... Sin decir nada te di un fuerte abrazo y comenzamos a besarnos... Ahora somos novios...
Esos tres años de espera se han ido y ahora hay solo felicidad, una inmensa felicidad...
Estoy convencido, la vida es un gran misterio pero...
¿Existe el destino?