lunes, abril 6

Nada Más Que La Verdad



Hoy una noche como cualquier otra, me encuentro caminando bajo la radiante luz de la luna llena, con rumbo a cualquier lugar intentando huir del crimen que en mi inconciencia había cometido.
Este sentimiento de culpa me invade obligándome a confesar la verdad y asumir las consecuencias de mis actos, es así como esta noche recargado en un árbol, solitario y desesperado, con una soga al cuello he decidido confesar mi crimen.
Todo comenzó aquella noche, de dolor y sufrimiento, había terminado mi relación amorosa con una chica cuyo nombre no quisiera mencionar más, aun no puedo creer como yo, un adolescente pude haber hecho tal barbaridad, tal vez fueron los sentimientos de rabia y odio que en ese momento me dominaban, tal vez solo mi inconciencia, en realidad aun no lo se.
Es increíble como estos sentimientos pueden controlarme totalmente, pero es necesario decir toda la verdad, tal vez así aliviare la culpa que me invade.
Esa noche, tras terminar mi dolorosa aventura adolescente, solo y desahuciado, caminaba bajo el resplandor de la luna pensando en que había fallado, no obstante de ello aun no encuentro la razón.
El mundo se me volteo por completo, como si me atacara, el viento susurraba su nombre una, otra y otra vez, pronto me detuve y caí de rodillas rompiendo en llanto, no lograba comprender como fue que sucedió, todo era tan perfecto, que nadie podría imaginarlo.
Poco a poco el viento me susurraba más y más su nombre, de pronto un sentimiento de ira me invadió por completo y comencé a golpear el suelo con tal fuerza que aun puedo observar las cicatrices que quedan en mis puños. Al otro día me deshice de todos sus obsequios, incluyendo aquel pepino gigante que para ella simbolizaba el mayor tesoro de su vida, aunque nunca me quiso decir porque, pero, tal era mi furia que decidí quemar sus cartas, una a una, me causaba un placer inmenso ver como se iban desvaneciendo reduciéndose tan solo a cenizas. De pronto mi celular comenzó a vibrar, era ella, que solo llamaba para humillarme y burlarse aun mas de mi, de su boca salían palabras espantosas que al igual no quiero mencionar.
Seguí recibiendo sus llamadas y cartas por varios días más hasta que ya no lo toleré y decidí cobrar venganza, es así como empezó todo, esto sin duda es la verdad.
Una tarde salí de mi casa con el objetivo de acabar con sus juegos, la busque por todos lados, en la escuela, en el parque, en el mercado hasta que un día la vi frente a su casa, lucia espectacular, como era su costumbre, no obstante eso no evito que yo actuara, de tal forma que corrí hacia ella, sin que se diera cuenta la tome por detrás, tapándole ojos y boca llevándola hacia un terreno cubierto de hierbas que se encontraba a un costado de su casa.
Y como un monstruo la ate con la misma soga que tengo en mis manos esta se encontraba ahí tirada, la ate tal manera que quedo totalmente inmovilizada, corte un trozo de mi playera y la amordace.
Esto nunca lo había planeado, ni siquiera pasaba por mi mente una remota idea de lo que hacia, pero todo parecía tan perfecto que juraría nunca lo descubrirían solos.
Corrí hacia mi casa por el auto de papá, pues antes de terminar con ella había hecho planes de salir y papá como siempre consintiéndome no me negó el auto, siendo así lo lleve a la parte trasera del terreno donde subí a mi victima en la cajuela y empecé a conducir hacia el río que solíamos visitar juntos. Al llegar ahí me asegure que nadie viera y entonces la baje arrastrando, decidí quitarle de la boca el pedazo de playera que le había puesto para poder hablar con ella, fue una mala idea, al hacerlo ella comenzó a gritar de tal manera que las aves que estaban en los árboles se asustaron emprendiendo el vuelo.
Eso me provoco rabia y en mi intento por callarla le di una bofetada tan fuerte que la deje inconciente, no sabia que hacer llevaba un largo rato en ese estado y no despertaba, de pronto escuche algo lo cual me hizo voltear repentinamente, era un animalito, un pollo creo, este me miraba fijamente a los ojos, como queriendo decir que lo que hacia no era lo correcto, y olvidándome de la chica comencé a perseguir al pollo, después de un rato lo conseguí atrapar, decidí asfixiarlo con mis propias manos pero en eso el me mordió la mano y lo libere por el dolor que me causo. La sorpresa es que el voló arriba del árbol y posándose sobre una rama me observaba con una mirada retadora, tan penetrante que seguro nunca nadie ha visto.
Decidí olvidarme del pollo volador y preocuparme por la chica así que corrí hasta donde la había dejado, ella ya no estaba, iba corriendo por la orilla del río, corrí detrás de ella tan rápido hasta que la alcance y dándole un empujón cayo, dándose un fuerte golpe en la cabeza con una roca del río. Ya no se movía y deduje que había muerto, tan solo se podían ver los últimos reflejos que el cerebro manda al cuerpo cuando muere. No sabia que hacer con el cuerpo, no lo podía dejar ir en el río pues este atravesaba la ciudad, de pronto me di cuenta que aquel pollo volador observaba todos mis movimientos desde el aire.
Cargue a la chica y la lleve a la cajuela de mi auto cubriendo su cabeza con el resto de mi playera tratando así no dejar manchas de sangre que mostraran evidencia de mi crimen, la lleve al terreno que estaba aun lado de su casa y la acomode aun lado de su barda, de forma que parecía que había caído del segundo piso de su casa.
Mas tarde hipócritamente le hable a su madre para preguntarle por mi ex pareja, sin duda me contesto que aun no había llegado de sus clases, lo que no sabia es que ya no éramos una pareja así que fingí preocuparme y prometí llamar mas tarde.
Al día siguiente la madre de mi ex novia llamó a mi casa para preguntarme sobre su hija ya que no había llegado y estaba preocupada, le dije que no sabia nada de ella y le invente que lo último que ella me había mencionado fue que limpiaría la ventana de su cuarto que daba hacia su terreno ya que según me había comentado que estaba demasiado sucia.
Con las pistas que le mencione hayo el cadáver de su hija y pronto me llamó para que me enterara de la tragedia, yo fingía tan bien que no sospecharon de mi, no por nada llevaba una buena calificación en mis clases de teatro.
Mas tarde durante el velorio, llore hipócritamente gracias a una técnica que había aprendido en mis clases de teatro, pero al salir de su casa ahí estaba aquel animal del demonio mirándome, lo ignore y seguí caminando a mi casa pero este me seguía volando de árbol en árbol hasta que termino con mi paciencia y con una piedra lo tumbe haciendo que este cayera, lo tome de su pico y lo lleve a mi casa, estando ahí le corte las alas y los pies para que nunca mas me siguiera, pero había un detalle mas, su mirada, me llego la idea de sacarle los ojos pero creo que ya había sufrido mucho, así que solo le puse una pequeña bolsa de papel que utilizaba para recolectar insectos.
Lo lleve al río donde lo había visto por primera vez y lo avente lejos, pero no me di cuenta que me observaba un pareja, eran amigos de mi ex novia, ellos se fueron inmediatamente, no me preocupe y me recosté cayendo en un profundo sueño, en el cual el pollo se arrastraba hasta la casa de mi ex pareja y haciendo ruidos guiaba a la mama de mi ex a la escena del crimen donde yo me encontraba durmiendo.
Y así fue desperté y había varios elementos de la policía cerca de mi así que salí de ahí tan rápido como pude, al encontrarme nuevamente con este maldito animal aun lado de mi auto, también lo acecine.
Ya no aguanto mas, ha pasado mas de una semana y aun puedo imaginarlo observándome como queriendo decir que confiese la verdad, lo ha demostrado a partir de espantosas pesadillas en las que me veo muerto de la misma manera en que yo la acecine y hoy estoy a punto de quitarme la vida ahorcándome de este árbol en el que estoy, pero no podía hacerlo sin antes confesar lo que realmente paso.
No cabe duda que cualquiera puede ser un psicópata.

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